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jueves, 27 de diciembre de 2007

La CIA en la Argentina

No sabemos si esos aviones de la CIA han operado u operan en territorio argentino porque difícilmente la Fuerza Aérea dará a conocer algún informe, pero sí sabemos bastante sobre el personal de la “compañía” que trabaja en * bajo la cubierta de agencias de seguridad.

Ya en 1998 desembarcó aquí Kroll O’Gara, dirigida por el ex CIA Frank Holder, y se hizo cargo de la estratégica custodia de Edcadassa, en Ezeiza. Ya bajo el gobierno de Duhalde, vaya a saberse por qué problemas internos, Holder fue desplazado por Universal Control, conducida en su totalidad por ex agentes de la CIA y del Servicio Secreto norteamericano. Tienen entre sus clientes al Exxel Group, Hewlett-Packard, Philip Morris, Telecom, Pérez Companc y Banco Galicia. Usan tecnología de espionaje desconocida por los servicios argentinos.



También llegó al país, y aquí sigue, Trident Investigative Service, representada por John Battaglia Ponte, uruguayo nacionalizado norteamericano, coordinador en su juventud del Plan Cóndor, perseguidor de argentinos exiliados en los Estados Unidos y ex miembro de seals, escuadrones especiales de combate de la Armada yanqui. Fue agente de la CIA y actualmente su jefe directo es Oliver North, aquel del escándalo Irán-contras (casualidad o no, Ollie North estaba en Buenos Aires el 26 de junio de 2002, el día que asesinaron a Kosteki y Santillán, alojado en San Isidro).

También están hoy en Buenos Aires la agencia Smith-Brandon, fundada por el ex FBI Foro de Seprin Brandon y Jules Kroll, ex CIA.

Conviene aclarar que el “ex” es puramente formal. “Nadie se va del todo de la Agencia”, ha dicho el propio Battaglia Ponte.

Y aquí andan por estas calles de la ciudad.

Kirchner también lo hizo. “Mi amigo”, como le dice Bush.

UR/

TRIDENT

http://www.tridentinvestigative.com/

Battaglia y compañía

Sábado cerca de la medianoche. El reportero gráfico se abalanza sobre la mesa y comienza a disparar con su cámara. El flash obliga al resto de los parroquianos del restaurante a girar su cabeza. Todos observan al hombre gordo con gafas negras. Mira con desconfianza. Está sentado junto a un sesentón de cabello cano, que disimula la sorpresa sonriendo con elegancia de dandy. Mientras Página/12 se acerca, abre sus brazos en señal de bienvenida.

-¡Pero por favor señores, seamos civilizados! Siéntense y hablemos amigablemente. ¿ Quieren beber algo? ¿Alguno de ustedes desea un puro? -dice mientras su compañero permanece serio, inmutable detrás de sus lentes negros a pesar de la noche y la penumbra del restaurante.

El dandy aparente es Battaglia, un uruguayo que se radicó en los Estados Unidos. Allí se transformó en -foca-. El mote identifica a los que se incorporan luego a los -seals-, una escuadra de la Marina que se especializa en acciones especiales y por lo general secretas. Battaglia dice haber pasado 18 meses en Vietnam. Su incorporación a la CIA lo llevó a participar del Plan Cóndor, que coordinaron las dictaduras latinoamericanas para secuestrar y desaparecer a los disidentes políticos. A Battaglia lo acusan de haber operado en los Estados Unidos en la identificación de exiliados y hasta de haber colaborado en la fuga de Anastasio Somoza de Nicaragua en 1979.

Afirma ser amigo personal de George W. Bush: -Con George solíamos encontrarnos en bares a beber mucho whisky. Claro, en esa época ni se imaginaba llegar a donde llegó.

-Johnny-, se muestra afable. Es de hablar tranquilo, pausado y con gestos delicados. -¿Qué es lo que señores desean saber? -inquiere Battaglia con ironía.

-Usted es representante de la agencia de seguridad norteamericana Trident.

-Efectivamente soy el representante de Trident Investigative Service Corporation - responde.

-¿Y esta es la razón por la que una vez más el coronel Oliver North se encuentra en *?

Tras la sorpresa Battaglia se toma unos segundos para responder. Mira a su compañero. Julio Poblete Cortés le responde con una mueca. Es un morocho calvo, de aproximadamente un metro ochenta. Le dicen -Tío Lucas-. Utiliza una gafas oscuras para disimular la falta de su ojo izquierdo que, comentan ellos mismos, perdió en un enfrentamiento con los guerrilleros uruguayos Tupamaros.

-El señor Oliver North es un asesor de nuestra compañía pero su presencia en * se debe a cuestiones de índole personal. Comercial, diría. ¡No hay nada extraño! ¡ Señores, les pido por favor que dejemos de creer en las películas estilo Hollywood! - dice levantando sus brazos.

- Ahora bien, ¿podría decir a qué vino North?

Battaglia no responde. Con un ademán llama a una de las camareras y le ordena que habilite el salón del primer piso.

El ex agente de la CIA sube con su vaso de vino tinto en la mano. Arriba todo está a oscuras. Battaglia ordena un whisky que beberá de manera intercalada con el vino.

-Le repito, mi querido amigo. Acá no hay nada extraño. Este país necesita ayuda. Es un caos donde los policías mueren como moscas y hay que terminar con la delincuencia. El problema es que los integrantes de la Policía Federal, que es excelente, reaccionan a veces de manera exagerada porque la policía es latinoamericana.

-Pero usted es latino. Y la excelente policía es la misma que tiró al Riachuelo a un adolescente sólo porque...

-(Grita.) ¡Ya lo sé, ya lo sé! Por eso acá no se puede aplicar la política de tolerancia cero. Es el subdesarrollo. Un estado mental.

-Usted llama estado mental al gatillo fácil.

-La subversión fue combatida. Se cometieron errores, excesos. Pero volvamos al presente. ¿Usted se imagina lo que piensa un turista norteamericano cuando ve a los piqueteros con el rostro tapado y con remeras que tienen la foto del -Che- Guevara?

-Quizás no en la desigualdad extrema.

-(Ríe.) Mire, cuando pienso en el Che me quito el sombrero. (A los gritos.) ¡Ese hombre es el único que respeto porque fue un gran comandante! Todos esos que llevan la camiseta son putos -dice mientras acentúa la letra -u- y Lucas reafirma con su cabeza-. Los verdaderos revolucionarios eran aquellos que soportaban los ocho miligramos de pentotal y después caían conscientes sin decir una palabra.

-¿Usted se refiere a los vuelos de la muerte?

Battaglia hace un largo silencio. Bebe su whisky, mira a -Tío Lucas-. Respira profundo y dice:

-Sí, sí.... En cambio estaban esos putos que no dudaban en salir a marcar a sus compañeros.

Battaglia desaparece unos minutos y -Lucas- toma la palabra. Tiene en la solapa un pin de Naciones Unidasal lado lleva una traba de corbata con el logo de la Policía Federal.

-Me lo regaló un comisario amigo. Yo no tengo nada que ver con la policía-, dice en tono de broma. Pero su expresión no lo acompaña.

-¿Cuál es su relación con el teniente coronel José -Nino- Gavazzo?

-Ninguna.

-Sin embargo, en una nota del diario uruguayo La República, en su edición del 15 de diciembre de 2000, usted aparece acompañándolo en una misa junto a otros militares.

-Pasaba por ahí y me tomaron una foto. Nino es una gran persona.

-Está acusado de haber participado en el secuestro de ciudadanos uruguayos en Buenos Aires. El juez español Baltasar Garzón pidió su captura. No puede salir de su país.

-Nino participó de la guerra antisubversiva pero lo protege la ley. Además, le advierto que él vino a Orletti (el centro clandestino de detención) y retiró a los detenidos, pero ninguno de ellos cayó (al río) y ahora todos se pasean por Montevideo.

-Usted sabe que no es así. Además, también lo acusan por el robo de bebés.

-No, mi amigo, no se equivoque. Las izquierdistas se quisieron meter en la revolución y luego debieron dejar sus hijos. ¿Acaso usted sabe que esos chicos hayan preferido volver a su familia original? Están felices y contentos con los comisarios o militares que los criaron.

-Lucas, ¿Prefiere que lo llamen Julio? ¿Usted es policía o militar? ¿De qué vive?

-No soy nada y vivo de mis amigos. De la ayuda que ellos me dan.

Hasta ese momento, -Tío Lucas- se había negado a identificarse. Enseñó una tarjeta que lo muestra como integrante sin cargo aparente de la agencia de seguridad uruguaya Domínguez y Asociados. Se niega a dar detalles. En la página web de la empresa se detalla la serie de servicios que presta: seguimientos camuflados, divorcios, infidelidades y otros.

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