miércoles, 2 de enero de 2008
Gran Bretaña sigue usurpando no solo las Malvinas..
Nota: El Reino Unido de la Gran Bretaña se olvida de la historia..en primer lugar las autoridades de la Islas eran francesas..sin mucha presencia..posterior a estos ..los españoles legítimamente anexaron este territorio al virreinato..los argentinos heredamos ( una forma de decir..ya que lo sacamos a patadas ..) de España todos los territorios inclusive las Islas..además..en Malvinas ya existían , antes de la usurpación inglesa, autoridades argentinas emplazadas allí..por nombrar algunos el coronel de marina David Jewett (EE.UU.) que enarbolo por primera vez el pabellón nacional en nombre de las Provincias Unidas(Argentina) , el teniente coronel Guillermo Mason, Capitán de milicias Pablo Areguatí, Luis Vernet, Mayor graduado Francisco Mestivier, Teniente coronel de marina José María Pinedo y en el momento de la usurpación Juan Simón... por lo tanto su reclamo de posesión de parte de la Antártida es absurdo..y hasta chistoso.. los ingleses deben leer un poco la historia y de paso... un poco de geografía...
En cada oportunidad que se le presenta, Gran Bretaña aprovecha para insistir con su soberanía sobre las islas Malvinas, desconociendo permanentemente el reclamo y la disputa que tiene con la Argentina. Días pasados anunció que extenderá su soberanía a la plataforma continental de las islas Georgias y parte de la Antártida Argentina y ahora incluyó, en el anexo de un tratado de la Unión Europea, a las Malvinas dentro de los considerados “territorios de ultramar”. Todos estos aspectos obligan a la Argentina a mantener un alerta permanente para poder efectuar sus reclamos en los organismos internacionales.
No es casual la actitud británica. Aprovecha la indefinición de las Naciones Unidas para insistir permanentemente sobre la soberanía en las islas. Días pasados, el Foreign Office confirmó oficialmente que “estudia” presentar una petición ante la ONU para extender su reclamo de soberanía sobre la plataforma continental de Malvinas.
Pero las polémicas pretensiones no se limitaban solamente a la plataforma submarina de Malvinas y Georgias, sino que reconoció que pedirá también el control soberano de casi un millón de kilómetros cuadrados del lecho marino encuadrado dentro de la porción del continente antártico. Este planteo no sólo motivó el reclamo de la Argentina, sino que Chile, que también veía afectada su soberanía sobre parte del continente helado, se sumó a la Argentina en la presentación ante la ONU.
Según el texto oficial, la petición británica se fundamentaba en la necesidad de “ayudar a salvaguardar esas áreas de daños ambientales sin control” y perseguía el fin de conseguir por “medios pacíficos” y con asistencia de la ONU “un régimen regulatorio de ley en amplias zonas de los océanos donde actualmente nada existe”.
Continuando con su política exterior, Gran Bretaña incorporó ahora a las Malvinas, con bandera británica, en el Tratado de Lisboa, que reemplaza a la frustrada Constitución Europea.
El Tratado fue firmado por los 27 países que conforman la UE y en el anexo referido a los Países y Territorios de Ultramar, el Reino Unido incluyó como propias a las Malvinas y parte del territorio antártico.
Ante esa nueva situación, la Argentina volvió a reclamar. Presentó una nota ratificando la afirmación de los derechos soberanos argentinos sobre las islas y es una más de las tantas presentadas sobre el tema. Nuestro país sustenta su posición al afirmar que la Argentina y el Reino Unido tienen la obligación de resolver la disputa, por lo que resulta ineludible que todos los demás Estados deban abstenerse de realizar actos susceptibles de distorsionar la naturaleza y alcance de la disputa.
En su primer mensaje al país, Cristina Kirchner manifestó su posición “irrenunciable e ineludible” por la soberanía sobre las islas y advirtió a Gran Bretaña que debe cumplir el mandato de las Naciones Unidas de sentarse a negociar por el archipiélago. Un reclamo que se repite como una política de Estado que ha sido planteado por todos los presidentes argentinos en los últimos 24 años, pero el resultado ha tenido un amargo efecto real, porque el Reino Unido no aceptó nunca negociar con la Argentina.
En ese marco de situación y aunque Gran Bretaña insista con desconocer la decisión de las Naciones Unidas de sentarse a una mesa de discusión y de el escaso interés de la ONU en exigir esa reunión, la Argentina deberá insistir con el planteo de la soberanía.
No debe desconocerse que, a pesar de que no lo haya dicho oficialmente, Londres no ha desestimado la pretensión de reasegurarse la explotación exclusiva de los recursos minerales. La prensa británica ya habla del “ingreso formal” de Gran Bretaña en la carrera internacional por nuevas reservas de gas y petróleo, iniciada por Rusia a través de su reclamo para acceder en forma exclusiva a potenciales yacimientos de recursos minerales en el océano Glacial Artico.
http://www.losandes.com.ar/2007/1227/editorial/nota416325_1.htm
En cada oportunidad que se le presenta, Gran Bretaña aprovecha para insistir con su soberanía sobre las islas Malvinas, desconociendo permanentemente el reclamo y la disputa que tiene con la Argentina. Días pasados anunció que extenderá su soberanía a la plataforma continental de las islas Georgias y parte de la Antártida Argentina y ahora incluyó, en el anexo de un tratado de la Unión Europea, a las Malvinas dentro de los considerados “territorios de ultramar”. Todos estos aspectos obligan a la Argentina a mantener un alerta permanente para poder efectuar sus reclamos en los organismos internacionales.
No es casual la actitud británica. Aprovecha la indefinición de las Naciones Unidas para insistir permanentemente sobre la soberanía en las islas. Días pasados, el Foreign Office confirmó oficialmente que “estudia” presentar una petición ante la ONU para extender su reclamo de soberanía sobre la plataforma continental de Malvinas.
Pero las polémicas pretensiones no se limitaban solamente a la plataforma submarina de Malvinas y Georgias, sino que reconoció que pedirá también el control soberano de casi un millón de kilómetros cuadrados del lecho marino encuadrado dentro de la porción del continente antártico. Este planteo no sólo motivó el reclamo de la Argentina, sino que Chile, que también veía afectada su soberanía sobre parte del continente helado, se sumó a la Argentina en la presentación ante la ONU.
Según el texto oficial, la petición británica se fundamentaba en la necesidad de “ayudar a salvaguardar esas áreas de daños ambientales sin control” y perseguía el fin de conseguir por “medios pacíficos” y con asistencia de la ONU “un régimen regulatorio de ley en amplias zonas de los océanos donde actualmente nada existe”.
Continuando con su política exterior, Gran Bretaña incorporó ahora a las Malvinas, con bandera británica, en el Tratado de Lisboa, que reemplaza a la frustrada Constitución Europea.
El Tratado fue firmado por los 27 países que conforman la UE y en el anexo referido a los Países y Territorios de Ultramar, el Reino Unido incluyó como propias a las Malvinas y parte del territorio antártico.
Ante esa nueva situación, la Argentina volvió a reclamar. Presentó una nota ratificando la afirmación de los derechos soberanos argentinos sobre las islas y es una más de las tantas presentadas sobre el tema. Nuestro país sustenta su posición al afirmar que la Argentina y el Reino Unido tienen la obligación de resolver la disputa, por lo que resulta ineludible que todos los demás Estados deban abstenerse de realizar actos susceptibles de distorsionar la naturaleza y alcance de la disputa.
En su primer mensaje al país, Cristina Kirchner manifestó su posición “irrenunciable e ineludible” por la soberanía sobre las islas y advirtió a Gran Bretaña que debe cumplir el mandato de las Naciones Unidas de sentarse a negociar por el archipiélago. Un reclamo que se repite como una política de Estado que ha sido planteado por todos los presidentes argentinos en los últimos 24 años, pero el resultado ha tenido un amargo efecto real, porque el Reino Unido no aceptó nunca negociar con la Argentina.
En ese marco de situación y aunque Gran Bretaña insista con desconocer la decisión de las Naciones Unidas de sentarse a una mesa de discusión y de el escaso interés de la ONU en exigir esa reunión, la Argentina deberá insistir con el planteo de la soberanía.
No debe desconocerse que, a pesar de que no lo haya dicho oficialmente, Londres no ha desestimado la pretensión de reasegurarse la explotación exclusiva de los recursos minerales. La prensa británica ya habla del “ingreso formal” de Gran Bretaña en la carrera internacional por nuevas reservas de gas y petróleo, iniciada por Rusia a través de su reclamo para acceder en forma exclusiva a potenciales yacimientos de recursos minerales en el océano Glacial Artico.
http://www.losandes.com.ar/2007/1227/editorial/nota416325_1.htm
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