viernes, 22 de agosto de 2008
Masacre y Reemplazo III
En 1976 pasados tres cuartos de siglo, el sangriento “Proceso” exhibe estas cifras: muertos: aproximadamente 30.000, y en su mayoría asesinados. De ellos cerca de 8000 no tiene tumbas conocidas. Emigrados hasta noviembre 1980 (datos del INDEC): 2.400.000. Emigrados en la década subsiguiente: 800.000 (Datos del CONYCET). Edad promedio de todos los que mueren de 1810 hasta 1980: de veinte a treinta años, en edad de procrear. Estudios cursados por las víctimas de la tragedia de 1976: universitarios o terciarios.
El crecimiento demográfico de los argentinos se ha detenido. El país se ha descerebrado.
Vemos una constante asombrosa: después de 75 años de guerra sin cuartel por la independencia y la organización nacional, aniquilada la población activa, un aluvión inmigratorio ocupa su lugar, como bien lo señala el censo de 1895.
Después de 75 años de asentamiento y arraigo de los inmigrantes europeos, en 1976 se inicia la matanza y el éxodo de sus descendientes argentinos y otra inmigración de lugares muy distantes y distintos comienza a llenar las crónicas de los diarios:
“Familias laosianas están desde ayer en Río Negro (La Nación 25 de septiembre de 1979; pág. 18).
“Procurase readaptar a 83 refugiados laosianos” (La Nación 13 de agosto de 1980, pág. 12).
“Problemas de Mendoza por los refugiados laosianos y vietnamitas” (Clarín 12 enero de 1980).
“Laosianos en San Juan retornan por falta de adaptación” (La Nación 27 enero de 1980, pág. 14).
“Otro incidente con refugiados laosianos” (Clarín 24 septiembre de 1980 pág. 6).
“Llegaron refugiados de Laos y Camboya” (La Nación 25 de octubre de 1979, pág. 4.)
“Familias asiáticas se radican en Bahía Blanca” (La Nación, 10 de octubre de 1979)
“Llegan refugiados del Asia. Es el primer grupo de 1000 familias que residirán en el país” (La Nación 15-09-79).
El listado de inmigrantes asiáticos (que como personas merece todo respeto) es constante y progresivo. Como también lo son la lista de argentinos que constantemente pierden la vida o deben emigrar de su patria. Desde la desapariciones del macabro “Proceso” hasta la muerte sostenidas por la meningitis, tuberculosis, SIDA, cólera, hepatitis, etc. de las cuales se nos informa todos los días. Ello a fuerza de una progresión constante de suicidios que no se detiene, ni hay gobernante alguno que busque detenerla.
La reforma constitucional que se avecina, incrementará el trabajo a 12 horas, por lo tanto reducirá el promedio de vida en veinte años. El gobierno del presidente Menem prepara además la supresión del artículo 25 de la Constitución Nacional: el gobierno federal, en el texto de reforma no fomentará la inmigración europea. Genocidio y sustitución en mezcolanza. Los esclavos no sublevaban porque los mercaderes negreros organizaban los embarques humanos con hombres y mujeres provenientes de distintos lugares que hablaban todos idiomas diferentes. (Este último párrafo fue escrito antes de la reforma de 1994).
El crecimiento demográfico de los argentinos se ha detenido. El país se ha descerebrado.
Vemos una constante asombrosa: después de 75 años de guerra sin cuartel por la independencia y la organización nacional, aniquilada la población activa, un aluvión inmigratorio ocupa su lugar, como bien lo señala el censo de 1895.
Después de 75 años de asentamiento y arraigo de los inmigrantes europeos, en 1976 se inicia la matanza y el éxodo de sus descendientes argentinos y otra inmigración de lugares muy distantes y distintos comienza a llenar las crónicas de los diarios:
“Familias laosianas están desde ayer en Río Negro (La Nación 25 de septiembre de 1979; pág. 18).
“Procurase readaptar a 83 refugiados laosianos” (La Nación 13 de agosto de 1980, pág. 12).
“Problemas de Mendoza por los refugiados laosianos y vietnamitas” (Clarín 12 enero de 1980).
“Laosianos en San Juan retornan por falta de adaptación” (La Nación 27 enero de 1980, pág. 14).
“Otro incidente con refugiados laosianos” (Clarín 24 septiembre de 1980 pág. 6).
“Llegaron refugiados de Laos y Camboya” (La Nación 25 de octubre de 1979, pág. 4.)
“Familias asiáticas se radican en Bahía Blanca” (La Nación, 10 de octubre de 1979)
“Llegan refugiados del Asia. Es el primer grupo de 1000 familias que residirán en el país” (La Nación 15-09-79).
El listado de inmigrantes asiáticos (que como personas merece todo respeto) es constante y progresivo. Como también lo son la lista de argentinos que constantemente pierden la vida o deben emigrar de su patria. Desde la desapariciones del macabro “Proceso” hasta la muerte sostenidas por la meningitis, tuberculosis, SIDA, cólera, hepatitis, etc. de las cuales se nos informa todos los días. Ello a fuerza de una progresión constante de suicidios que no se detiene, ni hay gobernante alguno que busque detenerla.
La reforma constitucional que se avecina, incrementará el trabajo a 12 horas, por lo tanto reducirá el promedio de vida en veinte años. El gobierno del presidente Menem prepara además la supresión del artículo 25 de la Constitución Nacional: el gobierno federal, en el texto de reforma no fomentará la inmigración europea. Genocidio y sustitución en mezcolanza. Los esclavos no sublevaban porque los mercaderes negreros organizaban los embarques humanos con hombres y mujeres provenientes de distintos lugares que hablaban todos idiomas diferentes. (Este último párrafo fue escrito antes de la reforma de 1994).
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