


El aeropuerto del inglés Lewis, cuya pista es de igual longitud que la de Aeroparque, fue habilitado por la Fuerza Aérea. Funciona desde principios de febrero. Los guardias del sector, están mejor equipados que la policía local y tienen acceso a comunicación satelital. El aeropuerto es una verdadera amenaza para los intereses argentinos…
La construcción de la pista de aterrizaje se colocó a pocos metros del Golfo San Matías, en cercanías de Puerto Lobos, en un lugar privilegiado por la naturaleza, conocido como Bahía Dorada. El flamante aeropuerto del magnate inglés Joe Lewis, ubicado a 30 kilómetros de Sierra Grande, muy cerca del límite con Chubut, fue habilitado para operar por la Fuerza Aérea en las últimas semanas. El trámite se realizó en el departamento de aeródromos del Edificio Cóndor. Fuentes aeroportuarias confirmaron que la obra cumplió con toda la reglamentación exigida, y fue habilitada como ‘aeródromo privado’. La longitud de la pista es de 1.800 metros.
Es decir, al aeropuerto de Lewis, por la longitud de su pista, pueden aterrizar aviones de gran porte, y además, sin ser registrados por la Aduana ni las Fuerzas Armadas nacionales. ¿Quién puede creerse el cuento de que una persona haya gastado cientos de millones de dólares para construir un aeropuerto solo para viajar “más cómodo” a su mansión de El Bolsón? Aquí hay algo mucho más serio, los intereses de la Nación están en juego. Se debe de tener en cuenta que se sospecha que Lewis realiza experimentos científicos genéticos de forma secreta dentro de sus terrenos, además de instalar equipos de comunicación de gran porte.
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